América Latina, cordial aunque firme ante Barack Obama

Traducido de francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos    Maurice Lemoine

Le Monde Diplomatique

Ha sido un momento excepcional esta quinta Cumbre de las Américas que reúne a treinta y cuatro naciones (todos los países de la región excepto Cuba) y se ha celebrado los días 18 y 19 de abril en Port-of-Spain, en la isla de Trinidad y Tobago. Tras el encuentro de Mar del Plata (Argentina) en noviembre de 2005, durante el cual miles de manifestantes abuchearon a George W. Bush mientras que fuertes disensiones agitaban a los países miembro, se esperaba con impaciencia este primer contacto del “sub-continente” con el presidente Barack Obama.

En este sentido, las expectativas no se han visto decepcionadas, ya que la nueva administración estadounidense presenta una franca ruptura con la condescendencia, la arrogancia y el intervencionismo de la era Bush. El ambiente ha sido cordial, incluso con países como Venezuela, Bolivia o Ecuador. Hay que recordar el anuncio hecho por Hugo Chávez del restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Washington, suspendidas en septiembre de 2008 en solidaridad con Bolivia que había expulsado a su embajador estadounidense debido a sus relaciones con una oposición que entonces estaba en plena tentativa de desestabilización de Evo Morales.

Con todo, a pesar de la tendencia a priori favorable que todos han manifestado respecto al nuevo inquilino de la Casa Blanca, la primera potencia mundial no ha podido imponer su agenda.

En efecto, Cuba, el único país no invitado, estuvo muy presente. Incluso antes de Cumbre, el conjunto de las naciones latinoamericanas habían insistido en la importancia de una normalización de relaciones entre Estados Unidos y la isla. Consciente de la importancia de esta petición para el éxito de su intento de “distensión”, desde el 13 de abril Obama se había esforzado por desminar el terreno anunciando el levantamiento de todas las restricciones a los viajes y transferencias de dinero de los cubano-estadounidenses hacia su país de origen, con lo que daba marcha atrás a las medidas impuestas por Bush en 2004. En cambio, todavía no parecía dispuesto a levantar el embargo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba desde 1962.

Desde el 16 de abril ( aniversario del desembarco en la bahía de los Cochinos en 1961), fecha que marca su solidaridad con La Habana, los miembros de la Alternativa Bolivariana para los pueblos de nuestra América (ALBA) (1) reunidos en Cumaná (Venezuela) habían definido una estrategia común frente a un proyecto de declaración final, en curso de elaboración desde hacia dos años, considerada insuficiente e inaceptable. En esta ocasión aprobaron y establecieron además (junto con Ecuador) el Sistema Único de Compensación Regional de los Pagos (Sucre), una moneda virtual ( y posiblemente física en el futuro) destinada a escapar al papel hegemónico del dólar (2).

De hecho, no ha habido consenso alguno sobre el documento final de la Cumbre de las Américas – la “Declaración de Compromiso de Port-of-Spain” – ya que los miembros del ALBA, con el apoyo unánime del conjunto de los países latinoamericanos y del Caribe, se negaron a avalar un texto que no pedía el levantamiento del embargo impuesto a Cuba. Los presidentes anularon la ceremonia de firma de la declaración final y para salvar las apariencias el texto sólo fue rubricado por Patrick Manning, primer ministro del país de acogida y a ese título, presidente de la Cumbre.

Otros temas de disensión, generalmente silenciados por los observadores, explican también esta negativa: la ausencia de una perspectiva clara frente a la crisis económica y financiera desencadenada por “los banqueros de ojos azules”, según la expresión del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, y para el ALBA, la negativa a dejar únicamente al G20 (del que forman parte Argentina, Brasil, Canada, Estados Unidos y Mexico) el privilegio de decidir sobre los grandes negocios del mundo.

Durante la clausura de la Cumbre el ministro de Asuntos Exteriores de Brasil, Celso Amorim, aseguró que el presidente Lula juzgaba “muy difícil que tenga lugar una nueva Cumbre de las Américas sin la presencia de Cuba” (3).

Ahora bien, tras las medidas de flexibilización anunciadas por la administración Obama en relación a la isla parece que Estados Unidos considera que el balón se encuentra ahora en el campo de Cuba. El 16 de abril la Secretaria de Estado Hillary Clinton pedía reciprocidad y “urgía encarecidamente a Cuba a liberar a los presos políticos, permitir el libre flujo de la información y la libertad de reunión”. En La Habana el presidente Raúl Castro declaró que Cuba estaba dispuesta a negociar con Estados Unidos “en terreno neutro, en condiciones de igualdad y sin condiciones”.

Se estará de acuerdo en que Obama no tiene necesariamente las manos libres (la suspensión del embargo implica un debate en el Congreso, bajo la presión de los exiliados cubanos, debilitados pero, ¡todavía vivos!) y que las relaciones entre ambos países no pueden cambiar de la noche a la mañana. Además, La Habana no desea precipitar el movimiento.

Sin embargo, la demanda del conjunto de los países latinoamericanos (incluida Cuba) sigue siendo perfectamente legítima: Washington debe levantar el embargo de manera ·inmediata, unilateral e incondicional”. En esta cuestión, avatar de una Guerra Fría hace tiempo terminada, el agresor siempre ha sido la Casa Blanca. Diecisiete resoluciones sucesivas aprobadas por la Asamblea General de Naciones Unidas han condenado el embargo.

Por lo que se refiere a la voluntad del gobierno estadounidense de obligar, en nombre de los “derechos humanos”, a Cuba a renunciar a su sistema político (con independencia de lo que se piense de éste), no puede menos que provocar una sonrisa: China (partido único, control total de la información, 1.010 penas de muerte en 2006), país que se ha convertido en el principal poseedor de Bonos del Tesoro estadounidense, es quien financia una buena parte del déficit de Estados Unidos.

(1) Bolivia, Cuba, Dominica, Honduras, Nicaragua y Venezuela. La Cumbre de las Américas ratifico la adhesión de un nuevo miembro, San Vicente y las Granadinas, Estado anglófono (120.000 habitantes) de la Antillas Menores.

(2) Véase Bernard Cassen, « Le Sucre contre le FMI », La valise diplomatique, diciembre de 2008.

(3) BBC Mundo, 18 abril de 2009

Enlace con el original: http://www.monde-diplomatique.fr/carnet/2009-04-24-L-Amerique-latine-cordiale

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