topven] ¿Cuál es el principal defecto de un periodista

Lanzamos la pregunta en el Facebook de Clases de Periodismo, y periodistas -y lectores- se animaron a participar. Esta es una lista que, para algunos, podría parecer exagerada o simplista.

Sin embargo, vale la pena analizar estas líneas.

Un periodista debe ser autocrítico. Y esto es, para nosotros, un ejercicio de mea culpa o ‘prevención’.

A los aportes de los críticos hemos sumado algunas observaciones.

Falta de rigor y de ética. No cotejan bien la información que publican y cometen muchos errores (papel, web, radio, TV, etc).

Creer que son los únicos que tienen o conocen ‘la verdad’.

Considerarse infalibles.

Pertenecen a la falsa élite de ”periodistas estrella”.

Querer únicamente sacar el titular con recursos como el “¿Usted no descarta…?”

Autocensurarse por intereses varios.

Creerse salvadores y jueces.

Se confían demasiado de sus fuentes.

Olvidan que su objetivo principal es informar a las personas y no necesariamente ganarle a la competencia.

Tendencia al facilismo. Cultores del ‘copy paste’ y de ‘googlearlo todo’.

Inventar estadísticas incomprobables para vender una nota que no existe.

Disfrazar la verdad.

No saben escuchar (ni a sus jefes ni a los lectores / ni a su conciencia).

Quieren ser protagonistas de la noticia (hay excepciones que lo justifican)

No sentir amor por la carrera y pasión por lo que se hace.

Pensar que porque tienen un micrófono y una cámara están en todo el derecho de decir lo que se les antoje.

Demasiado ego.

No pensar en la audiencia y en que el periodismo es un servicio.

Trabajar en un medio donde la corrupción pasa hasta debajo de la mesa donde escriben.

Conformismo (en todos los niveles).

No se preocupan de aprender y se resisten a cualquier propuesta de cambio.

Les interesa más firmar la nota que entregar un buen trabajo.

Falta de solidaridad.

Indiferencia frente al dolor.

Sabotear el trabajo de sus colegas, ya sea por celos profesionales o personales.

Falta de creatividad e iniciativa.

Cero compromiso con su medio y con la profesión.

Es capaz de ‘vender’ su pluma y su opinión al mejor postor.

Confundir ‘ficción’ con periodismo en el afán de hacer un mal ‘periodismo literario’.

Incapacidad para organizarse y producir de acuerdo al ritmo que las circunstancias de la organización demandan.

Padece de la enfermedad conocida como “periodismo de declaracionitis”.

Escasa voluntad para investigar o confundir el simple reporteo con ‘investigación’.

No ser autocrítico.

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